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60 años de satélites: Entrevista a Nicholas Chamussy, responsable de Space Systems de Airbus

Sputnik
Nicholas Chamussy, responsable de Space Systems de Airbus

Hace 60 años, la puesta en órbita de una esfera de metal del tamaño de un balón de playa supuso nada menos que el albor de la era espacial y de nuevos desarrollos políticos, militares y tecnológicos.

¿Era posible imaginar, hace sesenta años, que lo que siguió al primer bip bip desde del espacio iba a engendrar una amplia industria espacial y tener tanta influencia en la manera en que vivimos?

Nicholas Chamussy: Como hijo de la era espacial, soy todavía lo bastante joven para decir que Sputnik se lanzó antes de que yo naciera. Por tanto no es fácil imaginar cómo eran las cosas antes, pero es cierto que muchas personas ya habían vislumbrado el potencial del espacio y los beneficios que los satélites podrían aportar a la Tierra y a nuestra comprensión del Universo. La experiencia de la industria de automoción quizá les haya sugerido hasta qué punto el sector iba a adquirir importancia.

A continuación, los primeros satélites comerciales de telecomunicaciones y de Observación de la Tierra no tardaron mucho en entrar en órbita. El modo en que en 1962 el satélite Telstar, lanzado por EE.UU., conectó los Estados Unidos y Europa por primera vez fue toda una revolución. Por cierto, para darle a entender cómo han avanzado las cosas, Telstar tenía un diámetro de 88 centímetros, pesaba sólo 77 kilogramos y no estaba situado en órbita geoestacionaria. ¡Y sin embargo hizo posible que en Europa se pudiera ver un partido de béisbol!

En aquel momento, a principios de los años 60, echaba a andar también la industria espacial en Europa. La atmósfera reinante entonces se puede comparar con la actual de las start-ups… y muchos de nuestros centros de Airbus podrían contarle de primera mano esa historia. Hoy tenemos una industria mundial de satélites y el espacio ya no sólo es un asunto comercial e institucional, sino también un elemento estratégico en la soberanía de muchos países.

Copernicus

¿Cuál es, desde su punto de vista, la más importante aportación de los satélites a la humanidad?

N.C: Las aplicaciones de los satélites son tan diversas y se han convertido en una parte tan intrínseca de nuestra vida cotidiana que gran parte de la gente no es consciente de las ventajas que suponen para ellos. Podríamos empezar por las telecomunicaciones: al igual que la industria de aviación ha hecho que el mundo fuera más pequeño, la televisión de difusión mundial, la telefonía, la conectividad móvil a Internet o las conexiones de datos han acercado a personas y países. Son muy escasas las “áreas vacías” de la Tierra que carecen de conexión. Y ahora estamos construyendo OneWeb, que introducirá una nueva era en el ámbito de la conectividad.

La evolución de los satélites de observación de la Tierra es también pura y simplemente sensacional, y el mercado es amplio. Si observa nuestro actual desarrollo de satélites de observación por radar o Pléiades Neo –totalmente financiado por Airbus y con una muy alta resolución óptica– y los compara con las primeras imágenes captadas por el espacio sabrá perfectamente a lo que me refiero.

Además hay que tener en cuenta los satélites de navegación y científicos. En suma, la humanidad está beneficiándose enormemente de este sector: satélites meteorológicos especiales, comunicaciones protegidas, seguimiento de los casquetes polares, programas espaciales de la UE como Galileo y Copernicus, a los que Airbus está orgullosa de contribuir, y muchas, muchas más misiones científicas, inclusive las que dejan la órbita de nuestro planeta…

Por último, pero no por ello menos importante, no olvidemos los negocios de lanzadores y de Segmento Terreno. Sin lanzadores fiables, como Ariane, y sin la tecnología de las estaciones terrenas careceríamos de un acceso independiente al espacio o de la capacidad de controlar esos valiosos activos. Para volver al tema de hoy, Sputnik, ¡es obvio que sin un lanzador y un receptor nunca habríamos llegado a oír su bip-bip!

¿Cómo cree que será el futuro del negocio de satélites?

N.C: En el mundo de hoy, cada vez más conectado –y en el que los satélites se han convertido en un producto básico muy codiciado– el negocio de los satélites tiene un gran porvenir. Y con la llegada de nuevas plataformas conectadas, se considera que la banda ancha mundial para clientes y captación de datos en tiempo real, las soluciones espaciales punto a punto, las constelaciones multicapa, los satélites de muy elevado caudal (VHT) y las cargas útiles flexibles, digitales, son todos ellos catalizadores del crecimiento.

Por otro lado, la aparición de nuevas empresas y de mayor capital que está entrando en el mercado espacial también nos da a entender que el interés por la astronáutica tripulada, la exploración y la ciencia está creciendo más que nunca.

Como es lógico nunca es fácil pronosticar con exactitud lo que vendrá: por desgracia no tenemos una bola de cristal, así que tenemos que vigilar constantemente el mercado e invertir nuestro tiempo en dialogar con clientes, socios y agencias para entender lo que influye en el sesgo que toma éste.

Maqueta del Ariane 6

Desde principios de los años 60, Airbus –o, más bien, sus empresas antecesoras– han desempeñado un papel de liderazgo en el negocio de los satélites. ¿En qué situación se encuentran en la actualidad?

N.C: Tiene usted razón, desde los comienzos de la era espacial nuestro sector atrajo a hombres y mujeres de talento y con una visión de futuro: mejorar la vida en la Tierra y entender mejor nuestro Universo a través de las tecnologías espaciales. Nuestro éxito siempre se ha basado en invertir en tecnología e innovación excelentes, y, sobre todo, en el entusiasmo, saber hacer y creatividad de nuestros empleados.

Somos a día de hoy la empresa espacial europea líder, con satélites, vuelo espacial tripulado, servicios relacionados con el espacio y –a través de nuestra joint-venture ArianeGroup– el lanzador comercial de más éxito del mundo. Estamos en una posición excelente para impulsar el mercado a través de la inversión en nuestros casos de negocio transdivisiones, en nuestra cartera de I+D y en la energía de nuestros equipos. Ante nosotros se presentan grandes y abundantes oportunidades; tengo plena confianza en el futuro de la industria espacial y de Airbus como parte de ella.