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BepiColombo: Primera misión de la ESA a Mercurio

Las sondas de la Agencia Espacial Europea han visitado muchos mundos del sistema solar, aunque, hasta ahora, ninguna había visitado el planeta Mercurio. Pero esto va a cambiar pronto gracias a la misión BepiColombo.

El próximo 6 de julio en ESTEC (Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial)  se podrá ver el conjunto completo de la nave espacial BepiColombo. Después cada elemento volverá a completar su campaña de ensayos por separado. La próxima vez que el conjunto se vuelva a ver  al completo será justo antes de partir hacia el puerto espacial de Europa en Kourou, Guayana Francesa, para su lanzamiento el próximo año.

Debido a su proximidad al Sol, Mercurio sigue siendo el planeta más misterioso de nuestro Sistema Solar. El resplandor del Sol hace imposible el estudio a través del telescopio y el calor extremo y la inmensa atracción gravitacional generada por el Sol hacen difícil llegar al pequeño planeta. Cuando llegue a finales de 2025, será la segunda nave que orbita a su alrededor.

Dos misiones de la NASA han visitado Mercurio anteriormente – Mariner 10 y Messenger, que orbitó el planeta desde 2011 hasta que se quedó sin combustible en abril de 2015. Pese a estas dos misiones muchas preguntas siguen sin respuesta.

La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) se han unido en BepiColombo, una misión de dos naves espaciales, que se lanzará en 2018 y viajará por el espacio durante más de siete años antes de alcanzar al escurridizo planeta Mercurio.

La misión debe su nombre a Giuseppe Colombo (apodado familiarmente como Bepi), el científico que descubrió que Mercurio gira tres veces por cada dos órbitas alrededor del Sol y contribuyó decisivamente a desarrollar la tecnología para realizar viajes interplanetarios.

Controlar la órbita de una nave sobre Mercurio es increíblemente difícil. La nave espacial viajará 6.900 millones de kilómetros hasta su destino y estará expuesta a una radiación solar diez veces más fuerte que la de la Tierra. Además, la abrasadora superficie del planeta puede alcanzar temperaturas de 470 °C, lo bastante como para reflejar el calor a las naves. Por lo tanto, es fundamental protegerlas, de lo contrario podrían fundirse.

La nave espacial constará del escudo solar (MOSIF) así como de otros tres módulos, que son: el “Orbitador Planetario a Mercurio” (MPO) europeo; el “Orbitador Magnetosférico a Mercurio” (MMO) de la JAXA; y finalmente el “Módulo de Transferencia a Mercurio” (MTM) que llevará a los dos vehículos espaciales a su destino y cuya estructura preparada para las diferencias de temperatura de hasta 500 grados Celsius ha sido desarrollada por Airbus en España.

Para el desarrollo de la estructura, el desafío más grande, al que se enfrentan los ingenieros, fue conseguir un diseño que, proporcionando el volumen requerido (3,5 x 3, 3 x 1,5 m.) para alojar los elementos de los distintos subsistemas (tanques de propulsante y Xe, equipos electrónicos, etcétera), tuviera altas prestaciones en rigidez y resistencia, con una masa mínima, y garantizara el funcionamiento de la estructura en condición extremas de temperatura.

La limitación de masa se fundamenta en la limitación de potencia disponible de los motores de propulsión eléctrica solar (SEPM), potencia que es necesaria para propulsar la nave hasta Mercurio y para frenarla a su llegada a la atmósfera de este pequeño y muy caliente planeta.

Una de las particularidades de la estructura del MTM proviene del concepto modular que tiene la misión, recordemos que el módulo MTM servirá para llevar los satélites MPO y MMO hasta Mercurio y una vez allí dichos elementos se separarán del módulo de transferencia, usando el sistema de separación que conectará el MPO con el MTM en solamente cuatro puntos.

Esto constituye, otro reto para la estructura, ya que debe ser capaz de distribuir y uniformizar las cargas puntuales provenientes del MPO de una forma óptima y con la mínima masa posible.

La misión BepiColombo de la ESA intentará desvelar los múltiples secretos del planeta menos conocido de nuestro Sistema Solar. Mercurio cuenta con la protección especial nada menos que del mismísimo Sol: toda nave que quiera explorar el mundo más próximo a nuestra estrella deberá hacer frente a temperaturas y niveles de radiación extremos. El satélite tiene como misión explorar la atmósfera del planeta Mercurio y será lanzado al espacio previsiblemente en octubre de 2018.