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Hoy se conmemoran 40 años del lanzamiento del primer Meteosat

El 23 de noviembre de 1977 se lanzó con éxito el primer satélite meteorológico europeo, Meteosat, que “brindó a los meteorólogos nuevas y potentes herramientas: los satélites abren una ventana al seguimiento casi continuo del clima en todo el mundo”, así describió el Servicio Meteorológico alemán DWD el comienzo de la observación del tiempo basada en satélites en Europa.

Meteosat, construido para la Agencia Espacial Europea (ESA) por un consorcio industrial en el que participó la actual Space Systems de Airbus, representa un gran salto adelante en la precisión de los pronósticos. Desde julio de 2002 está operativa la segunda generación mejorada de Meteosat. La red de satélites meteorológicos se complementó con los satélites MetOp en órbita polar a 830 kilómetros de altitud.

Un pronóstico del tiempo de los próximos seis días tiene hoy el mismo nivel de fiabilidad que una predicción de 24 horas hace cuarenta años. Con las posibilidades de observación que disponemos hoy en día, los meteorólogos pueden detectar con mayor antelación si puede estarse gestando una tormenta potencialmente destructiva y, en casi todas las ocasiones, es posible alertar a la población.

Los satélites Meteosat observan la Tierra en los rangos espectrales visible e infrarrojo. La luz visible proporciona información detallada sobre las nubes y los frentes meteorológicos. A partir de sus movimientos, los ordenadores pueden calcular cómo se distribuyen a gran escala y cuál es la velocidad de los vientos. La radiación infrarroja muestra las temperaturas y la distribución del vapor de agua en la atmósfera, con lo que los meteorólogos disponen de una imagen tridimensional de los patrones climáticos del planeta.

Meteosat – Panorama global

La serie Meteosat pertenece a los satélites meteorológicos geoestacionarios responsables de la monitorización a gran escala, orbitando la Tierra a 36.000 kilómetros sobre su superficie. En su órbita geoestacionaria, se trasladan a la misma velocidad a la que gira nuestro planeta, por lo tanto, siempre tienen a la vista la misma franja del terreno, con cada satélite cubriendo un tercio de la superficie terrestre. Cada 15 minutos, los satélites Meteosat transmiten una imagen de conjunto muy detallada de su campo de visión.

El “ojo” de la segunda generación de satélites Meteosat se denomina SEVIRI. El instrumento SEVIRI (Spinning Enhanced Visible and InfraRed Imager) es un radiómetro para la toma de imágenes desarrollado y construido por Airbus. Monitoriza los procesos meteorológicos en el rango visible e infrarrojo en más de un tercio de la superficie terrestre. Los satélites MSG tienen forma de tambor y giran como giroscopios para estabilizar su posición. En cada rotación, SEVIRI escanea una nueva franja de la Tierra. Después de un cuarto de hora, el MSG ha capturado la totalidad del planeta y envía la imagen final a la Tierra. Estrictamente hablando, siempre hay doce imágenes de doce canales de frecuencia, desde el visible al infrarrojo, en los que SEVIRI descompone la radiación procedente de la Tierra. En un canal de luz visible, el instrumento puede captar sistemas nubosos con una resolución de hasta un kilómetro cuadrado. Por lo tanto, también puede capturar pequeñas células de tormentas.

MetOp – Cerca de la acción

Los satélites geoestacionarios, sin embargo, tienen dos grandes “puntos ciegos”. No logran captar las dos regiones polares porque su posición está por encima del plano ecuatorial. Estas lagunas en cobertura se completan con otros satélites cuyas órbitas pasan sobre los polos.

Europa cuenta ya con dos satélites de la serie MetOp en órbita polar (MetOp-A y MetOp-B). En el otoño de 2018, se lanzará al espacio el tercer y último satélite MetOp de primera generación. Los satélites MetOp, desarrollados y construidos por Airbus para la ESA y la organización meteorológica europea EUMETSAT, se sitúan a una altura de solo 830 kilómetros: Tardan cerca de 100 minutos en completar una órbita. Por tanto, giran 14 veces al día alrededor de nuestro planeta en una órbita helio síncrona. Debido a que se encuentran 42 veces más cerca de la Tierra que los satélites meteorológicos geoestacionarios, suministran imágenes con un nivel de detalle muy superior y dan acceso a una amplia gama de parámetros oceánicos, terrestres y atmosféricos que se captan con instrumentos de microondas que no pueden operar en las más lejanas, órbitas geoestacionarias.

Gracias a su proximidad a la troposfera, se logra una resolución mucho más detallada de sus capas que un satélite geoestacionario. Sus instrumentos no solo graban la radiación visible e infrarroja, sino que también, sus transmisores y receptores de ondas de radar son capaces de detectar a través de la capa de nubes la velocidad y la dirección del viento en la superficie del mar. Los instrumentos de sondeo graban la temperatura y la humedad, factores clave para la predicción computacional del clima

Salva vidas y protege la propiedad

Las actividades económicas mundiales dependen cada vez más de, y se ven afectadas por, las condiciones climatológicas. Empresas de los sectores de la energía, el transporte, la construcción, la agricultura y el turismo necesitan previsiones meteorológicas precisas para poder planificar y utilizar recursos de manera más efectiva y rentable.

Las alertas tempranas de los organismos nacionales de meteorología ayudan a salvar vidas y a proteger la propiedad en caso de tormentas, inundaciones, olas de calor y contaminación atmosférica. Según los expertos, los pronósticos meteorológicos fiables aportan un beneficio económico anual a la Unión Europea del orden de 5.000 millones de euros.

Esta segunda generación de satélites MetOp (MetOp-SG) que Airbus está desarrollando actualmente, se compondrá de una flota de seis satélites, con dos tipos de satélites que estarán equipados con distintas cargas útiles para suministrar información meteorológica complementaria. La serie A, que empezará a ser puesta en órbita a partir de 2021, llevará embarcadas sondas atmosféricas para investigar la atmósfera de la Tierra y dispositivos para captar imágenes ópticas e infrarrojas. Por otro lado, la serie B, a ser lanzada a partir de 2022, será equipada principalmente con sensores de microondas.