Espacio

El orbitador ExoMars pronto comenzará a buscar gases asociados a procesos geológicos o biológicos activos en Marte

El orbitador ExoMars pronto comenzará a buscar gases asociados a procesos geológicos o biológicos activos en Marte.

El Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO) ha alcanzado su órbita definitiva tras un año de ‘aerofrenado’, que finalizó el pasado febrero. Durante esta emocionante operación, la nave pasó rozando el extremo de la atmósfera superior, empleando la resistencia de sus alas solares para transformar la órbita fuertemente elíptica de cuatro días, de unos 200 x 98.000 km, en su órbita final, mucho más baja y prácticamente circular, a unos 400 km de altitud.

Ahora circunvala Marte cada dos horas y, tras la calibración y la instalación de nuevo software, comenzará las observaciones científicas rutinarias.
“Se trata de un momento crucial para el programa ExoMars y de un logro fantástico para Europa”, reconoce Pia Mitschdoerfer, responsable de la misión TGO.

“Hemos alcanzado esta órbita por primera vez mediante aerofrenado y con el orbitador más pesado jamás visto en Marte, listo para comenzar a buscar signos de vida desde su posición orbital”.
“En un par de semanas comenzaremos la misión científica y ya estamos deseando ver qué revelarán las primeras mediciones”, señala Håkan Svedhem, científico del proyecto.

“Contamos con sensibilidad para detectar gases poco frecuentes en proporciones minúsculas y con el potencial de descubrir si Marte sigue activo, ya sea desde el punto de vista biológico o geológico”.
El principal objetivo es elaborar un inventario detallado de los gases traza, que suponen menos del 1 % del volumen total de la atmósfera del planeta. En particular, el orbitador buscará rastros de metano y otros gases que podrían atestiguar la presencia de actividad biológica o geológica.

En la Tierra, la mayoría del metano procede de organismos vivos. También es el principal componente de los yacimientos naturales de hidrocarburos gaseosos, a lo que hay que sumar la actividad volcánica e hidrotermal.
Se espera que el metano de Marte tenga una antigüedad relativamente corta, de unos 400 años, ya se descompone por efecto de la luz ultravioleta del Sol. También reacciona con otros componentes en la atmósfera y se ve mezclado y dispersado por los vientos. Así, si se detecta hoy, es posible que fuera generado o liberado no hace mucho a partir de un yacimiento antiguo.

Aunque se ha apuntado a posibles detecciones anteriores por parte de Mars Express de la ESA y, más recientemente, por parte del róver Curiosity de la NASA, siguen siendo objeto de debate.
El TGO puede detectar y analizar metano y otros gases traza incluso a bajísimas concentraciones, con una precisión tres órdenes de magnitud mayor que mediciones anteriores. También permitirá distinguir entre los distintos orígenes.