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Columbus: diez años en el espacio

El 7 de febrero de 2008 se lanzó el transbordador espacial estadounidense Atlantis desde el Centro Espacial Kennedy en Florida (EE.UU.) para llevar a cabo su histórica misión STS-122. Su carga: el laboratorio espacial europeo Columbus desarrollado y construido por Airbus por encargo de la Agencia Espacial Europea (ESA). Columbus entró en funcionamiento el 11 de febrero de 2008. Desde entonces, Europa ha tenido su propio puesto avanzado en el espacio, que ha ofrecido a científicos de todo el mundo uno de los puntos de investigación más fascinantes que existen. Hace ya 10 años que el laboratorio espacial europeo Columbus, construido por Airbus, forma parte de la Estación Espacial Internacional como un módulo permanente desde donde ha ofrecido un entorno de investigación fiable a unos 1.800 experimentos científicos hasta la fecha. Airbus también construyó el sistema de soporte vital del módulo Columbus y continúa suministrando numerosos experimentos y estantes asociados.

El laboratorio espacial Columbus es la mayor contribución individual europea a la Estación Espacial Internacional. El módulo tiene 6,90 metros de largo, 4,5 metros de ancho y una masa de lanzamiento de 12,8 toneladas, incluyendo las 2,5 toneladas de carga útil. También está equipado con 16 estantes flexibles de alto rendimiento para experimentos. En Columbus pueden trabajar hasta tres astronautas simultáneamente. Los estantes para experimentos se utilizan habitualmente en proyectos multidisciplinares en áreas como la fisiología humana, las ciencias de la vida, la medicina espacial, las ciencias de los materiales, la física de los estados líquido y sólido, y la investigación del plasma. Así mismo, cuenta con una plataforma o “balcón” fijado al exterior del módulo del laboratorio que también aloja equipos y experimentos relacionados con la observación de la Tierra, ensayos de tecnología espacial e investigación sobre la radiación cósmica.

Airbus, como contratista principal de la ESA, supervisó un gran consorcio de empresas procedentes de 10 países europeos para el desarrollo y construcción de Columbus. En el transcurso del desarrollo del programa se invirtieron 880 millones de euros. El centro de control de Columbus está situado en Oberpfaffenhofen (Alemania) y lo opera el Centro de Investigación Aeroespacial Alemán (DLR).

“Columbus es un brillante ejemplo de la tecnología europea de investigación y es una contribución clave de los estados miembros de la ESA a la historia de éxito de la Estación Espacial Internacional”, afirmó Nicolas Chamussy, responsable de Space Systems en Airbus. “Airbus es el líder europeo en vuelos espaciales tripulados, servicios en órbita y robótica espacial, y nos sentimos tremendamente orgullosos de haber contribuido con nuestro conocimiento a 10 años de operación sin problemas del laboratorio Columbus. Queremos felicitar a la ESA y a todos los socios de la ISS por este logro.”

El diseño del módulo Columbus se basa en la experiencia que Airbus acumuló en el desarrollo y la construcción del laboratorio espacial Spacelab a finales de los años 70 del pasado siglo. En total, hasta 1998 se lanzaron 22 misiones Spacelab a bordo de transbordadores espaciales.

La ISS, con Columbus, orbita alrededor de la Tierra a una altitud media de 340 kilómetros aproximadamente una vez cada 90 minutos, unas 16 veces al día. Desde la puesta en servicio de Columbus el 11 de febrero de 2008 hasta el 11 de febrero de 2018, la ISS ha estado en órbita 3.654 días, lo que supone que ha orbitado 58.464 veces alrededor de nuestro planeta.

Airbus ha llevado a cabo las actividades operativas industriales relacionadas con los componentes europeos de la ISS durante casi 10 años en nombre de la ESA. Entre estos servicios se encuentran el mantenimiento, la compra de repuestos y la logística que requiere el elemento europeo de la estación espacial, y que son necesarios para que el laboratorio espacial Columbus siga en funcionamiento. También figuran entre estas actividades los desarrollos para mejorar la funcionalidad del laboratorio y para apoyar a los científicos en el desarrollo de nuevos estantes de experimentos. El contrato también recoge las transferencias de datos, los sistemas de comunicación y el mantenimiento de las estaciones terrenas.

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