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Indra desarrolla un radar de vigilancia espacial para la protección de satélites militares

 

El radar que Indra ha desarrollado y que continúa evolucionando para el sistema de vigilancia y seguimiento espacial S3T español ofrecerá a nuestro país capacidad para proteger satélites y activos espaciales frente a posibles amenazas no intencionadas, como los residuos espaciales, e intencionadas, como satélites enemigos.

Implantado en la Base Aérea de Morón, en Sevilla, es uno de los radares más potentes de Europa y el mundo, con capacidad para detectar objetos a 2.000 kilómetros de altura.

Su naturaleza dual, civil y militar, le permitirá contribuir a la protección de los satélites militares en órbitas bajas, alertando en caso de que un satélite hostil se aproxime con el fin de dañar, interferir o espiar activos espaciales.

También monitorizará la trayectoria de satélites de inteligencia de otros países y tendrá capacidad de seguimiento de misiles balísticos.

El radar ya ha demostrado su elevada precisión en la detección y cálculo de las trayectorias de objetos que orbitan sin control en órbitas bajas. La información que recoge en este caso reduce el riesgo de que la Estación Espacial Internacional y los satélites en operación sufran algún impacto y eleva la seguridad de los nuevos lanzamientos.

El pasado mes de marzo el radar de Indra detectó a las pocas horas la nube de restos que India generó al destruir uno de sus propios satélites, conocido como Microsat-R, en una demostración de fuerza que puso de relieve las capacidades militares de esta potencia.

Este avanzado radar es una tecnología a la que pocos países tienen acceso e integra, junto a otros sensores y al centro de procesamiento de datos, el sistema de vigilancia espacial español S3T.

Indra lidera el desarrollo del sistema S3T completo bajo supervisión técnica del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, mediante un contrato gestionado por la Agencia Espacial Europea (ESA).

La economía y la seguridad y defensa de los países dependen cada vez más de los servicios prestados desde el espacio, lo que convierte a los satélites en un activo estratégico y claro objetivo en caso de conflicto. Las comunicaciones, el transporte aéreo y marítimo, la logística o la información meteorológica dependen de su buen funcionamiento.

El Ministerio de Defensa Español cuenta desde el pasado año con el satélite radar Paz y está previsto que a corto plazo se lance un satélite de observación óptico, Ingenio. A estos activos hay que sumar los satélites de comunicaciones comerciales de empresas privadas como Hispasat y los que prestan servicio de comunicaciones militares a España.