Espacio

La ESA ha elegido cinco estudios de viabilidad procedentes del sector que proponen microlanzadores


Los pequeños satélites suelen combinarse con grandes misiones, pero encontrar la misión perfecta a la que sumarse no es fácil, dado que la fecha de lanzamiento y la órbita están determinadas por la carga útil principal.

Los microlanzadores pueden poner en órbita baja, desde el suelo o desde una plataforma aérea, pequeños satélites que se utilizarán para la observación de la Tierra, demostraciones tecnológicas, educación o telecomunicaciones.

La ESA ha elegido cinco estudios de viabilidad procedentes del sector que proponen microlanzadores realizables desde el punto de vista económico y sostenibles desde el punto de vista comercial, sin necesidad de financiación pública.

“Un microlanzador comercial europeo puede responder a la creciente demanda de servicios de lanzamiento dedicados para empresas con pequeños satélites”, señala Jerome Breteau, responsable del Programa Preparatorio de Futuros Lanzadores de la ESA.

ArianeGroup, MT-Aerospace, ELV, Deimos y PLD Space son quienes están llevando a cabo los estudios.

La francesa ArianeGroup propone Q@ts (Quick Access to Space), un vehículo de tres etapas con una masa al despegue de 23 t y propulsión híbrida que incluye peróxido de hidrógeno.

MT-Aerospace, en Alemania, ofrece cuatro conceptos con capacidad de lanzamiento terrestre o aéreo: MTA, WARR, Bloostar y Daneo.

MTA y WARR, ambos con combustible líquido, se lanzan desde el suelo. El microlanzador de dos etapas MTA pesa 20 t al despegue, mientras que WARR, de tres etapas, pesa 5 t.
Bloostar y Daneo se lanzan desde plataformas aéreas, lo que permite reducir la masa al despegue. Bloostar es fruto de la colaboración entre MT-Aerospace y Zero2infinity.

Bloostar se transporta a bordo de un globo, con unas 5 t de peso, para luego separarse a una altitud de 20 km. A continuación, el vehículo de tres etapas utiliza propulsión líquida para llegar a su órbita.

Un Falcon 2000 transporta el microlanzador Daneo, de 4 t, hasta una altitud de 15 km. Daneo alcanza su órbita gracias a dos etapas de combustible sólido seguidas de una tercera con propulsión líquida.

La italiana ELV propone dos configuraciones basadas en la misma propulsión que Vega y que los vehículos de nueva generación Vega-C y Vega-E. El uso de componentes ya existentes y otros en desarrollo permitiría reducir costes. Su Quick Launch Vehicle, o vehículo de lanzamiento rápido, comprende dos etapas de combustible sólido seguidas de una tercera etapa de combustible líquido.

El Final Launch Vehicle, o vehículo de lanzamiento final, comprende una primera etapa con motor sólido Vega-C y una segunda etapa con metano y oxígeno líquido como combustible, común con la próxima generación de lanzadores Vega-E.
Desde Portugal, Deimos presenta un lanzador de dos etapas con combustible líquido y una masa al despegue de 17 t.

La start up española PLD Space propone Arion 2, un vehículo de lanzamiento vertical con una masa al despegue de 14 t. Emplea elementos comunes con el demostrador suborbital Arion y se alimenta con motores de queroseno y oxígeno líquido.

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