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La FAA toma el control del MAX

La FAA tomará el control de la emisión de los certificados de aeronavegabilidad de los MAX una vez que la agencia haya autorizado el retorno al vuelo del modelo.

“El gran número de 737 MAX actualmente aparcados presenta un reto importante respecto de la certificación de aeronavegabilidad, la producción y las entregas. Reto que excede cualquiera al que antes se haya enfrentado Boeing. Las actuales circunstancias no estaban contempladas en ninguna evaluación previa de la FAA respecto del sistema de calidad de la empresa ni de la delegación de Boeing como ODA (Organization Design Authorization)”.

De modo que la FAA tomará el control de la emisión de los certificados de aeronavegabilidad de todos los 737 MAX actualmente aparcados” hasta que esté segura de que Boeing tiene total control funcional de los controles de calidad y verificación” y el proceso de entregas sea “estable”.

Boeing ha contratado cientos de nuevos empleados para hacer frente al ritmo de entregas previsto de los aviones parados o aparcados (y sigue produciendo 42 al mes) y que vuelvan a volar lo más pronto posible tras la re-certificación del modelo. Los planes del fabricante son preparar los aviones en sus instalaciones de Moses Lake, Washington, y luego volarlos en ferry hasta sus delivery centers en donde será entregados a sus usuarios finales.

Buscando recuperar credibilidad

Este movimiento de la FAA de volver a ser quien emita los certificados es una señal inequívoca de que quiere recuperar la credibilidad perdida y responder a las críticas sobre haber descuidado el proceso de desarrollo y aprobación del MAX.

El Administrador de la FAA, Steve Dickinson, declaró en el reciente Dubai Air Show que “no tenemos un calendario predeterminado, de modo que vamos a estar seguros de ser diligentes y metódicos y no vamos a delegar nada durante este proceso.”

La emisión de los certificados de aeronavegabilidad se delega generalmente en el fabricante pues es el final de un proceso muy regulado en todas las etapas anteriores. Consiste en revisar a fondo cada avión antes de la entrega (desde las marcas, equipo a bordo, que no haya objetos extraños, etc.) para comprobar que cumple con lo que dice en el certificado de tipo. Esta decisión de la FAA “no afecta a ninguna otra delegación de funciones de Boeing en ningún otro modelo o producto”.

Entretanto, la FAA sigue revisando los cambios propuestos por Boeing en el avión y en el entrenamiento de pilotos y “espera respuesta en algunos puntos”. “La Agencia no aprobará el retorno del avión al servicio hasta que haya completado numerosas series de rigurosos test” declaró el funcionario, “la FAA se tomará todo el tiempo que sea necesario para asegurar que el avión es seguro”.

Más información sobre el MAX en el número 450 de Avion Revue Internacional, ya a la venta.